No hay dudas que Couchsurfing es una red maravillosa para los viajeros. Yo empecé a utilizarla a partir de éste viaje a Europa, y en éste post te voy a contar un poco de su funcionamiento y de mis experiencias durante estos meses couchsurfeando.

La idea detrás de Couchsurfing es que no te estás alojando con desconocidos, sino con amigos que aún no conociste. Y la mayoría de las veces, es verdad. Cuando alguien te abre las puertas de su casa se crea un vínculo único, con intercambio de experiencias, idiomas, comidas, risas y más. Me costó un poco animarme a empezar a usarlo, porque me parecía un poco extraña la idea de pedirle a alguien que me deje dormir en su casa, pero ahora me parece lo más normal del mundo: si tengo un espacio extra donde alguien puede dormir, ¿por qué no compartilo con un viajero? Para el host también es una experiencia enriquecedora, ya que viaja sin viajar: a través tuyo, conoce un poco de tu cultura, de tu idioma, y se crea un intercambio súper interesante.

Lo primero es crear un perfil. Puede ser una cuenta gratuita o se puede comprar una suscripción. Lo bueno es que a través de esa suscripción se verifican tus datos: número de teléfono, identidad, dirección. De éste modo, toda la comunidad sabe que sos una persona real. A ésto se le llama tener la cuenta verificada, pero no es necesario pagar para lograrlo: si además de viajar sos host y hospedás a alguien en tu casa, couchsurfing te va a premiar con una verificación gratuita por 3 meses. Otra gran ventaja de estar verificado es que con la versión gratuita sólo podés enviar 10 solicitudes de hospedaje por semana, y con la versión “premium” son ilimitadas.

En mi caso, empecé con una cuenta gratuita, y mi primer referencia fue de un compatriota que contacté a través de Facebook y me invitó a quedarme unos días en su casa, pero una vez allí le envié la solicitud por Couchsurfing para empezar a sumar reputación en la red.

Algo que me preguntan muchas personas que nunca usaron la plataforma es cómo son los alojamientos. Eso varía mucho, y depende del host. Algunos te ofrecen un sillón donde dormir, en otros casos vas a tener una habitación privada… Cuando entrás al perfil del anfitrión, en la pestaña “Tu casa” vas a encontrar toda la información respecto al lugar, desde cuántas personas puede hospedar, cuáles son las acomodaciones para dormir, si aceptan niños, si está permitido fumar…

Siendo que vas a ir a dormir en la casa de alguien que aún no conocés, la confianza es fundamental en la comunidad. Si no tenés la cuenta verificada, ¿cómo lográs tener un perfil confiable para que los host te acepten? En primer lugar, completá el perfil exhaustivamente: contá quién sos, cómo y por qué viajás, qué cosas te gustan hacer, etc. Subí varias fotos: tuyas, de paisajes, con amigos. Que vean que sos una persona real, que viajás, que tenés amigos. Es más: podés agregar amigos en Couchsurfing. Si lo conectás con Facebook, identifica a los amigos que también tienen cuenta y podés agregarlos. Y sobre todo, cuando mandes las solicitudes, leé atentamente el perfil del host y escribile un correo acorde a lo que dice en su perfil.

Todas estas cosas parecen simples pero suman mucho. Así terminé siendo la primer huésped de una familia en Troisdorf, una ciudad chiquita de Alemania al sur de Colonia, cuando apenas tenía un par de referencias. Tu perfil dice mucho sobre vos, ponele onda.

De éste tema también charlamos mucho con la mejor host que tuve hasta ahora (y la mejor persona que he conocido en Alemania) quien suele recibir gente en su casa, donde vive con su marido y uno de sus tres hijos. Pasé ahí 3 semanas maravillosas y seguimos en contacto, incluso pasé Navidad con su familia, y ella siempre me dice lo mismo: no importa si la cuenta está o no verificada, lo que ella mira es que seas una persona “real” y que a través del perfil sienta que puede “conectar” con vos, mas allá de ofrecerte una habitación para dormir gratis.

Te va a pasar muchas veces que los host no te responden. A veces ni siquiera se toman la molestia de declinar la solicitud, simplemente no responden. Por eso es conveniente que mandes más de una aplicación en simultáneo para sumar más posibilidades de que alguien te acepte. Además, en el perfil de cada persona podés ver cuál es su tasa de respuesta y cuánto hace que no se conecta: tené en cuenta estos datos. Cuando busco un host, siempre filtro por las fechas en las que me quiero quedar en la ciudad, pero también uso el filtro de “última conexión”, y elijo personas que se hayan logueado en la cuenta durante el último mes, ya que hay miles de cuentas viejas que ya no están activas pero igual aparecen en las búsquedas.

Respecto al tipo de gente que vas a encontrar en la plataforma, ¡hay de todo! Obviamente hay mucha gente joven, pero también hay familias y gente mayor. Es muy común ver perfiles de parejas que empezaron a tener hijos y tuvieron que dejar de viajar, entonces se dedican ahora a recibir huéspedes en su casa y empaparse de sus aventuras.

Cuando empieces a usar Couchsurfing, vas a ver que hay un sistema de “reputación”, por el cual podés recibir y dejar feedback. Usalo, es súper importante. Hay 3 categorías de recomendaciones: como anfitrión, como huésped, y personales. Si tenés una cuenta nueva y no tenés referencia, pedile a algún amigo que también tenga cuenta que te escriba una referencia personal, todo suma a la hora de construir tu perfil en la red. Además recordá que a cada persona que conozcas a través de la app, aunque no te hayas hospedado en su casa, le podés escribir una referencia. ¿A qué me refiero? Si conocés a alguien en un meeting o un hang out, ¡también dejale una referencia!

¿Meetings? ¿Hang Outs? Couchsurfing no se trata sólo de hospedaje, sino que es una comunidad de viajeros. En todas las grandes ciudades se organizan eventos y meetings con gente de todo el planeta, así que incluso si no estás viajando y tampoco podés hospedar gente en tu casa, podés crearte un perfil y participar de esas reuniones, dónde vas a conocer a personas de todas partes. En la zona en la que estoy viviendo ahora, hay una reunión viernes por medio en un bar de Bonn, donde suelen ser al menos 20 personas de todo el mundo. Otra función súper interesante, para la cual necesitás descargar la app, es el Hang Out. Podés encontrar viajeros que están cerca tuyo y tienen ganas de encontrarse y hacer actividades conjuntas. Así terminé, por ejemplo, yendo a cenar con un alemán y un italiano en Londres, para después terminar la noche escuchando blues en vivo en un bar del Soho.

No esperes más: create una cuenta, bajate la app, y empezá a surfear sillones y conocer gente de todo el mundo.