Lo primero que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en Múnich es, claro, ¡cerveza! Y estamos en lo correcto, ya que ésta bebida tiene mucho que ver con la historia de ésta ciudad que es el corazón de Baviera. Allí fui a probar las mejores cervezas alemanas a fines del otoño de 2017, una época de mucho frío – y mucha nieve!

En ese viaje me encontré con una pareja de amigos viajeros de argentina que están recorriendo Europa, y juntos recorrimos Múnich y después nos fuimos unos días a Füssen, una ciudad pequeña al pie de los Alpes, conocida por el castillo de Neuschwanstein, uno de los principales atractivos turísticos de Alemania.

Llegué a Múnich en auto, viajando con Blablacar, una plataforma que me encanta y de la cual ya les hablaré más. De allí a Füssen, y la vuelta a mi casa al sur de Colonia, fueron en tren. Una vez en la ciudad nos movimos principalmente a pie, ya que en el centro -o a distancias razonables para caminar- hay muchísimo para ver.

Para empezar a conocer la ciudad y saber más sobre su historia, lo primero que hicimos fue un walking free tour. Elegimos el de SANDEMANs, que ya lo habíamos hecho en otras ciudades, y tiene dos horarios diarios en español: 10.45 y 14 hs desde Marienplatz. Es un recorrido de unas 3 horas por el centro y casco histórico de la ciudad dónde se ven los puntos más emblemáticos. Nuestra guía fue Pilar, una mexicana más que recomendable.

En Marienplatz hay algo que tenés que ver sí o sí: el Glockenspiel o reloj de la Rathaus (el ayuntamiento de la ciudad), que se pone en funcionamiento todos los días 2 o 3 veces dependiendo la estación del año. Este “reloj” tiene dos pisos y varias figuras que se mueven, representando un casamiento, una pelea de caballeros, y un baile…  No te cuento más, tenés que verlo. Si hacés el free tour, o cualquier otro tour que hagas en la ciudad, te van a contar más sobre su historia, que tiene que ver con la realeza de Baviera, y como todo en Munich, con la cerveza. Dura unos 12 minutos, y vale la pena verlo.

Otro imperdible es la Torre de San Pedro. Muy cerquita de Marienplatz está la iglesia más antigua de la ciudad, que cuenta con una torre de más de 90 metros a la que se puede subir. Lo que sí, prepará las piernas: son más de 300 escalones. La entrada cuesta 3 EUR, y te da acceso a una vista increíble de la ciudad. No sólo podés ver todo el centro y el casco histórico desde la altura, sino que en los días despejados podés ver los Alpes en el horizonte.

Esa misma tarde empezó nuestro tour cervecero. Hay 6 grandes cervecerías la ciudad, que son las que están presentes en las carpas del Oktoberfest: Augustiner, Hacker-Pschorr, Hofbräu, Löwenbräu, Paulaner y Spaten-Franziskaner. Todas son famosas y todas son buenas, pero nuestra favorita fue sin dudas Augustiner. Hay muchos bares que venden esta cerveza (generalmene los bares y biergarten venden una sola marca) pero si querés sentarte a comer y beber, el lugar para ir es el Bräustuben, un poquito alejado del centro, pero con mejores precios que los que se consiguen en la zona de mayor afluencia turística. ¡No te pierdas el codillo y los pretzels!

Otro lugar imperdible es el Englischer Garten o Jardín Inglés. Lo primero que vas a escuchar sobre éste parque es que “es más grande que el Central Park”. No sólo lo es, sino que además tiene paisajes increíbles. Dentro del parque hay un biergarten, lagos, restaurantes, y hasta un río artificial que forma una famosa ola donde van a surfear personas de todo el mundo. Sí, sí, tal cual lo leíste: surf en una ola artificial en un parque. Debe ser el único lugar del mundo, o uno de los pocos, donde podés ver surfers bajo la nieve.

A pocos minutos de la ciudad se encuentra el campo de concentración de Dachau, uno de los primeros y más emblemáticos del nazismo. Está ubicado cerca del pueblo de Dachau, en las afueras de Múnich. Se llega facilmente en tren, y desde la estación un bus te deja en la puerta del campo de concentración, donde la entrada es gratuita. Lleva unas cuantas horas recorrerlo, y si bien es un imperdible para conocer y comprender mejor la historia alemana, es también una visita muy intensa, ya que los testimonios, las fotografías y los videos con los que te vas a encontrar allí son durísimos. En el lugar se puede adquirir por pocos euros una audioguía disponible en varios idiomas, que realmente vale la pena. Esta visita nos llevó toda una tarde, y nos quedaron partes sin ver ya que cierra a las 17 hs.

Por último, hablemos un poquito de los hostels. Estuve en dos lugares distintos, ambos económicos y en habitaciones compartidas. En uno de ellos la experiencia no fue buena y prefiero no mencionarlo, pero la última noche la pasé en un hostel muy bien ubicado -cerca de la estación central- The4you Hostel & Hotel, dónde pagué un precio muy económico por la cama, y además incluía desayuno y trago de bienvenida.